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el Espiritu Santo

Mar 14, 2013

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el Espíritu Santo nos guiará a ver más bien lo que somos que lo que hacemos. A través de la obra del Espíritu, Dios nos guiará para que lleguemos a ser la expresión de su gloria. Él desea imprimir en nosotros su carácter, lo que Él es, en y a través nuestro.

Dios desea usar los dones y talentos que nos ha otorgado:

“Podemos ser mucho por lo que hacemos pero podemos ser deficientes por lo que somos”.

Necesitamos aprender a vivir lo que creemos, poner en práctica la Palabra de Dios y así llevar fruto y llegar a ser como Él en la vida diaria.

El fruto es el carácter de Cristo producido en nosotros, para que podamos demostrarle al mundo como Él es.

El fruto del Espíritu se compone de varias cualidades de carácter, pero es un fruto; no puede ser separado, es una sola cosa. Puede resumirse en la palabra AMOR.

Así como una naranja está cubierta y protegida por una cáscara exterior, el amor es la dimensión unificadora del fruto espiritual.

El fruto es entonces el carácter de Cristo: SU AMOR, SU BONDAD, SU PUREZA, SU PAZ, SU MANSEDUMBRE, SU TEMPLANZA, SU PACIENCIA, SU GOZO Y SU PAZ.

Todas estas características van siendo reproducidas a medida que el cristiano se somete a la guía del Espíritu Santo que vive en él.

Cristo crucificado es la vid verdadera, y obtuvo nuestra justicia y vida eterna para todos aquellos que le aceptan como su Salvador viviente.

Y en esa cruz Él sepultó las características de nuestra vieja naturaleza, (Las obras de la carne, Gálatas 5:19-20), y conquistó con su muerte y resurrección una nueva vida en Cristo Jesús (el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23).