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FULGENCIO  PECH JIMÉNEZ
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FULGENCIO PECH JIMÉNEZ|Mexico

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QUÉ HACER EN CASO DE UNA UNA AFLICCIÓN REPENTINA

Aug 12, 2013

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Si usted siente que le está llegando el agua al cuello. Si las cosas no están saliendo como usted esperaba. Si repentinamente le ha salido al paso una tormenta. Si de pronto una aflicción tocó a su puerta, escuche este mensaje. Dele clic a la barrita de audio que está a la izquierda y escuche el mensaje mientras lo va leyendo.

Siempre nos encontramos con anuncios que dicen:

  • “Qué hacer en caso de un sismo”
  • “Qué hacer en caso de incendio”
  • “Qué hacer en caso de un huracán”

Sin embargo, a veces los sismos, los incendios y huracanes no son externos sino internos. Aflicciones que repentinamente llegan a nuestra vida.

Niños, adolescentes, jóvenes o adultos, todos estamos expuestos a pasar por momentos muy difíciles ante problemas familiares, problemas en la escuela, problemas en el trabajo, problemas de salud, problemas económicos, problemas sentimentales, problemas espirituales, etc.

  • Si usted siente que le está llegando el agua al cuello.
  • Si las cosas no están saliendo como usted esperaba.
  • Si repentinamente le ha salido al paso una tormenta.

Le animo a que haga lo siguiente:

 

I- CONSERVE LA CALMA:

  • Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6)
  • “Por nada”, significa “por nada”
  • Debemos orar creyendo que Dios nos responderá, por eso debemos darle las gracias anticipadamente
  • Debemos pedir rogando, no exigiendo ni “torciéndole el brazo a Dios”.

 

II- PÍDALE A DIOS QUE LE REVELE SU DIVINA PERSPECTIVA:

Moisés se desesperó cuando las cosas empeoraron después que habló con faraón:

  • “Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo” (Éxodo 5:22,23)

Las hermanas de Lázaro le reclamaron al Señor:

  • “Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21)

 

III- MEDITE EN SU RELACIÓN CON DIOS:

Hágalo sinceramente. No se auto-justifique

  • "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15:17,18)

Muchas veces Dios permite las aflicciones para hacernos volver al sano juicio.

  • El hijo prodigo estaba sufriendo las consecuencias de sus malas decisiones, pero el hecho de que las cosas no le hubieran salido como esperaba le fue útil para volver a su padre.

Realmente, ¿Quién es Dios para usted?

 

IV- PÓNGASE A CUENTAS CON DIOS:

Eso le ayudará para determinar a qué se debe la aflicción:

  • No nos apresuremos a llamar prueba a toda aflicción.

 

Tal vez sea simplemente la consecuencia de sus pecados:

  • “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7)

Puede ser una disciplina del Señor si usted es cristiano (a)

  • Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6)

 

Quizás sí sea una prueba para que su fe sea más valiosa:

  • “…aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:6,7)

Puede ser que Dios quiera glorificarse por medio de su aflicción:

  • “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:1-3)

Tal vez Dios le esté llamando a salvación por medio de su aflicción:

  • La Biblia nos habla de un rudo carcelero, que un día se enfrentó a un terremoto que sacudió la cárcel. Él sobrevivió al terremoto, pero se afligió al punto de intentar suicidarse al pensar que los presos habían escapado.

Pero, esa aflicción sirvió para ablandar su corazón y entregarse a Cristo:

  • “Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. 34Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16;28-34)

Así que si está enfrentando una aflicción, póngase a cuentas con Dios. Ore y pídale que le revele más que la causa, el propósito de lo que está sucediendo.

 

V- NO PIERDA LA FE EN DIOS:

Manténgase creyendo en la justicia, sabiduría y misericordia de Dios.

Y diga como Job:

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré”  (Job 13:15)

Recuerde lo que la Biblia nos enseña sobre todo tipo de aflicción:

“…considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada”   (Sant.1:2-4   NVI)

No se enoje por las circunstancias y procure ponerlas a su favor:

Ilustración:

“Parábola de un vencedor”

Se cuenta de un perro viejo que cayó en el pozo también viejo de un granjero.

Después de evaluar la situación, el granjero se compadeció del can, pero decidió que no valía la pena salvar al perro ni al pozo. Así que planeó enterrar al viejo perro en el pozo para terminar con su sufrimiento.

Al principio el perro se puso histérico cuando el granjero empezó a palear tierra dentro del pozo. Pero a medida que el hombre seguía paleando y la tierra golpeaba en su lomo se le ocurrió algo. Fue cayendo en la cuenta de que cada vez que una palada de tierra caía sobre su cuerpo debía sacudírsela y dar un paso hacia arriba. Hizo esto golpe tras golpe; y se repetía para darse ánimo: ¡Sacúdete y da un paso hacia arriba! ¡Sacúdete y da un paso hacia arriba! ¡Sacúdete y da un paso hacia arriba!

Por dolorosos que fueran los golpes, o angustiosa que pareciera la situación, el viejo perro combatía el pánico y se mantenía sacudiéndose la tierra y subiendo un poco.

Algún tiempo después, estropeado y agotado, el perro saltó triunfalmente sobre el  brocal del pozo.

Lo que parecía que lo iba a enterrar en realidad lo benefició… todo debido a la manera en que manejó la adversidad.

  • ¡Normalmente las adversidades que llegan para sepultarnos traen consigo el potencial de bendecirnos!

Pero, ¿Cómo lograr que en lugar de ser sepultados por las adversidades, seamos bendecidos a través de ellas?

1- Dando la cara a los problemas, no escondiéndonos como dicen que hace el avestruz.

2- Respondiendo a ellos con esa fe, que produce positivismo.

  • “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza…”  (1 Samuel 17:45,46)

3- Negándonos a ceder ante el pánico, la amargura y la autocompasión.

4- Echando mano de los medios bíblicos que nos ayudarán a “sacudirnos y dar un paso hacia arriba”:

  • La oración
  • Las promesas de Dios
  • La alabanza
  • La esperanza

 

CONCLUSIÓN:

QUÉ HACER EN CASO DE UNA AFLICCIÓN REPENTINA:

Cuando nos enfrentamos con una repentina aflicción, puede ser una prueba o la consecuencia de una mala decisión, pero como quiera que sea, la Biblia dice que:

  • “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo” (Salmos 103:13)

Si clamamos humildemente a Dios él nos atenderá, no importa cuán lejos de Él hayamos vivido. Jesucristo dijo:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera"

Mensaje predicado a la iglesia Bautista Manantial de Aguas Vivas de Mérida, Yuc., Mex, el 30 de junio de 2013, por el pastor Fulgencio Pech Jiménez