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LA TRAGEDIA DE TENER UN CORAZÓN SOBERBIO

Aug 24, 2013

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Mediante este mensaje, examine su corazón a la luz de la Biblia, para ver de cerca las funestas consecuencias de dejarse dominar por la soberbia y aprenda a identificar a este pecado para apartarse de él, antes de que le siga haciendo más daño. Dele clic a la barrita de audio para escuchar el mensaje mientras lo lee

 

 

Soberbia.- Puede definirse como un deseo y pretensión de superioridad sobre los demás, junto con un rechazo de sometimiento a Dios.

 

Es un estado opuesto al de la humildad.

 

La persona soberbia pretende ser auto suficiente y se exalta a sí misma.

 

El soberbio no reconoce su dependencia como criatura de su Creador, ni la mutua dependencia con sus semejantes.

 

Fue el pecado de Satanás.

 

Fue el móvil que llevó al pecado de desobediencia en Edén.

 

Es el móvil en el hombre caído, llevándolo a una constante lucha de rivalidad para alcanzar la superioridad y dominio sobre sus semejantes.

 

El cristiano también es susceptible a este pecado y es exhortado, por la Biblia, contra tan perverso estado de mente.

 

La soberbia es un estado peculiarmente aborrecido por Dios y conduce al más desastroso de los fines.  

 

Una persona soberbia, es alguien que si no se arrepiente, seguirá caminando hacia un fin desastroso. (Nuevo Diccionario Ilustrado: Vila-Escuain)

 

En mayor o menor grado, todos tenemos algo de soberbia porque ese es el veneno que Satanás introdujo en la humanidad en el Huerto de Edén

 

Saúl, el primer rey de Israel, fue una de esas personas que sirven como ejemplo de lo que no se debe hacer. (¿Habrá alguien aquí que algún día será usado como ejemplo de este tipo?)

 

Dice la Biblia refiriéndose a Saúl que: 

 

“ …Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo”  (1 Samuel  9:2)

 

Sin embargo, Saúl en aquel entonces, era un hombre modesto y humilde, escuchemos lo que dijo de su familia y de sí mismo:

 

“… ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín?...”  (1 Samuel 9: 21)

 

El día que Saúl iba a ser presentado al pueblo como rey, se sintió tan poca cosa que se escondió:

 

“…Y le buscaron, pero no fue hallado. Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había venido allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está escondido entre el bagaje” (1 Samuel 10:21, 22)

 

(Posiblemente entre las carretas y equipaje que había traído la gente que vino a Mizpa)

 

 

 

I- UN CORAZÓN QUE NO SE SUJETABA A LAS REGLAS.

 

Saúl usurpó una función exclusiva de los sacerdotes:

 

·        “Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto”  (1 Samuel 13:9-12)

 

¡Qué pronto se le subió a la cabeza el lugar prominente que Dios le dio!

 

·        “Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega, así no conviene al necio la honra” (Proverbios 26:1)

 

Saúl se convirtió en una de esas personas que no gustan de respetar normas, aunque éstas vengan de Dios.

 

El era quien determinaba lo que era o no esencial.

 

“y yo no he implorado el favor de Jehová”

 

·        ¡¿Qué tendrá Samuelito que no tenga yo?!

 

·        “Lo que importa es buscar el favor de Dios, no quién lo hace”

 

·        “El será sacerdote, pero yo soy el rey”

 

Notemos que no reconoce su error:

 

·        “tú no venías dentro del plazo señalado”,

 

·        “me esforcé, pues, y ofrecí holocausto”

 

“Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”    (1 Samuel 13:13,14)

 

Tal vez Saúl en ese momento pensó:

 

·        “¡Ah, pues que Dios tan exigente! ¿Me va a quitar el reino por un detalle tan pequeño? ¡Creo que Samuel está exagerando, solamente porque se sintió desplazado!

 

·        Tener un corazón soberbio es realmente una tragedia, porque el soberbio está convencido de que tiene la razón y sufre porque se siente incomprendido.

 

II- UN CORAZÓN CAPRICHOSO.

 

Saúl emitió una orden necia:

 

·        “los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan. Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo. Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento”    (1 Samuel 14:24-26)

 

Notemos que no dice los enemigos de Dios o del pueblo, sino “mis enemigos”

 

Esa orden caprichosa causó que el pueblo pecara:

 

·        “E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado. Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre. Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande. Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí”  (1 Samuel 14:31-34)

 

Esa orden carente de sentido causó que Jonatán cayera en infracción: 

 

·        “Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos. (1 Samuel 14:27)

 

Esa orden netamente emocional impidió una victoria contundente, porque causó un conflicto entre Dios, el pueblo y Saúl.

 

·        “Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.  Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar”  (1 Samuel 14: 43-46)

 

¿Quién de ustedes hubiera querido estar en los “zapatos” del rey Saúl?

 

·        Quedó en vergüenza con el pueblo, quedó en vergüenza con su hijo, quedó en vergüenza con su familia, quedó en vergüenza con los filisteos, quedó en vergüenza con nosotros y sobre todo, quedó en vergüenza con Dios.

 

No cabe duda de que: la soberbia, la necedad y la vergüenza caminan tomadas de la mano.

 

·        ¡Qué penoso es tener un corazón soberbio!

 

III- UN CORAZÓN MANIPULADOR.

 

Saúl desobedeció premeditadamente las órdenes de Dios:

 

La orden de Dios fue muy clara:

 

·        “Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”  (1 Samuel 15:1-3)

 

Saúl volvió a hacer las cosas a su manera:

 

·        “Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron”      (1 Samuel 15:7-9)

 

 

 

Saúl cínicamente pretende manipular a Samuel:

 

·        “Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos”  (1 Sam.  15: 13-15)

 

·        “Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal”   (1 Samuel  15:17-21)

 

Era como si Saúl estuviera diciendo:

 

·        “Mira Samuel, estás exagerando las cosas, yo sí obedecí a Dios. Fíjate: fui a la misión que Dios me envió, traje al rey Agag y destruí a los amalecitas. Estás haciendo mucho escándalo sólo porque el pueblo, trajo las primicias del anatema, ¿no entiendes que lo trajo para ofrecer sacrificios a tu Dios”

 

·        El corazón de Saúl sufría porque Samuel no aceptaba sus razones.

 

·        ¿Es usted de las personas que sufren porque siempre cree tener la razón?

 

 

 

IV- UN CORAZÓN QUE NO SABÍA ARREPENTIRSE.

 

Esta escena “tras bambalinas” dice mucho sobre la tragedia de Saúl:

 

·        “Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú”  (1 Samuel  15:26-28)

 

Esta actitud era una constante en la vida del rey Saúl:

 

·        “Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios”  (1 Samuel 15:30)

 

·        Realmente no estaba arrepentido, estaba cuidando su posición ante los hombres.

 

Como haciéndole un último favor,  Samuel regresa:

 

·        “Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová”   (1 Samuel 15:31)

 

Después de ese día, Samuel jamás volvió a ver ni a tratar con Saúl. Y Dios le ordenó que fuera y ungiera secretamente a David.

 

·        (Más adelante cuando Saúl perseguía a muerte a David, a veces parecía arrepentido, pero después persistía en su maldad)

 

Lo trágico de la soberbia está expresado en la Biblia:

 

·        “Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra…” (Proverbios 11:2)

 

·        Saúl era víctima de su propio corazón soberbio. Sus motivaciones eran malas, pero su sufrimiento era real.

 

 

 

V- UN CORAZÓN TESTARUDO.

 

“Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.

 

Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David”    (1 Samuel  18: 6-9)

 

·        ¿Pueden imaginarse cuánto sufría el corazón soberbio de Saúl?

 

·        ¿Qué siente usted cuando alguien obtiene más éxito que usted y recibe más reconocimientos?

 

Poco a poco Saúl fue entendiendo que Dios había escogido a David para sustituirlo, pero no estaba dispuesto a aceptar la voluntad del Señor.

 

·        ¡Qué dolor tan horrible el de Saúl!

 

¡Qué triste es la existencia de alguien a quien Dios abandona!

 

·        “Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.”  (1 Samuel  18: 10, 11)

 

Saúl decide alejar de sí a David y lo pone al frente de mil soldados, pero la fama de David crecía más y más, porque Dios lo llevaba de victoria en victoria.

 

Entonces Saúl trata de matarlo indirectamente, pidiéndole que sea su yerno a cambio de matar a cien filisteos. David va y mata a doscientos filisteos y a Saúl no le queda más remedio que darle a su hija Mical por esposa.

 

·        “Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.”   (1 Samuel  18: 28, 29)

 

 


La frustración de Saúl no podía ser más grande: Dios estaba de parte de David, el pueblo lo amaba, su hija, la princesa Mical lo amaba y por si fuera poco, su propio hijo, el príncipe  Jonatán, quien sería heredero del reino se hizo amigo entrañable de David.

 

·        Me entristece pensar en la impotencia que Saúl debe haber experimentado al enfrentarse al Todopoderoso.

 

Me pregunto: ¿Por qué no se rindió ante la voluntad del Señor?, ¿Por qué no hizo como su hijo Jonatán que supo aceptar la decisión del Señor?

 

Saúl persistió en su soberbia y obstinadamente persiguió a David para matarlo, aún sabiendo que Dios ya lo había escogido como el que ocuparía su lugar.

 

·        Obviamente, Dios no entregó a David en sus manos y la impotencia de Saúl crecía.

 

Para colmo: los filisteos, acérrimos enemigos de Israel y de Saúl vinieron y acamparon amenazantemente.

 

·        “Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”   (1 Samuel  28: 5,6)

 

¿Quién puede negar lo trágico de la soberbia?: “¡Jehová no le respondió!”

 

·        En medio de su tragedia Saúl se sentía solo: Dios lo había abandonado y Samuel ya había fallecido. No tenía a quien consultar.

 

Desesperado, (¿pueden imaginar la escena?) Saúl, quien había arrojado del país a todos los encantadores y adivinos, se disfraza y va a consultar a la adivina de Endor.

 

Cuando recibe la noticia de que tanto él como sus hijos estarían muertos al día siguiente y que el pueblo y el ejército de Israel serían entregados a los enemigos:

 

·        “Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan”  (1 Samuel  28: 20)

 

Al día siguiente:

 

·        “Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos”   (1 Samuel  31: 1-3)

 

El fin había llegado trágicamente como Dios se lo había advertido.

 

·        Saúl no quiso morir a manos de los filisteos y le pidió a su escudero que lo matara, pero como su escudero no se atrevió a hacerlo, Saúl tomo su propia espada y se echó sobre ella.

 

Ni en el último momento se vio arrepentimiento en Saúl, fue obstinado hasta el final.

 

·        No hay la menor duda: La soberbia es un estado peculiarmente aborrecido por Dios y conduce al más desastroso de los fines.

 

 

 

CONCLUSIÓN:

 

Saúl, quien era el más hermoso y el más alto de todos los hombres de Israel.

 

Saúl, quien fue pedido a Dios por el pueblo.

 

Saúl, quien fue deseado y esperado por todo Israel.

 

Saúl quien tuvo una oportunidad maravillosa de servir a Dios… la perdió porque tuvo:

 

UN CORAZÓN QUE NO SE SUJETABA A LAS REGLAS.

 

UN CORAZÓN CAPRICHOSO.

 

UN CORAZÓN MANIPULADOR.

 

UN CORAZÓN QUE NO SABÍA ARREPENTIRSE.

 

UN CORAZÓN TESTARUDO.

 

Si usted es una persona que tiene un corazón como el del rey Saúl.

 

Entonces usted está viviendo LA TRAGEDIA DE TENER UN CORAZÓN SOBERBIO y si no se arrepiente… más pronto de lo que espera, será humillado o humillada por el Señor, porque escrito está:

 

·        “… el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”   (Mateo 23:12)

 

Mensaje predicado a la Iglesia Bautista Manantial de Aguas Vivas de Mérida, Yucatán, México, el 2 de junio de 2013, por el pastor: Fulgencio Pech Jiménez