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FULGENCIO  PECH JIMÉNEZ
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FULGENCIO PECH JIMÉNEZ|Mexico

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1- Le doy muchas gracias a Dios por darme los recursos para ayudar a un familiar que estaba pasando por un problema económico muy fuerte. 2- También agradezco al Todopoderoso por la |más

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UNA EXHORTACIÓN HACIA ÉXITO Y PROSPERIDAD

Sep 20, 2013

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El éxito y la prosperidad, son también medios por los cuales podemos glorificar a Dios. La pusilanimidad y desánimo deben avergonzar al cristiano, porque deshonran el nombre del Señor. Dele clic a la barrita de audio para que pueda escuchar el mensaje a la vez que va leyendo.

 

 

 

Hay hermanos que piensan que el cristiano debe ser exitoso y próspero económicamente, para poder llamarse cristiano.

·        En el otro extremo están los otros que opinan que el cristiano debe ser pobre para poder considerarse un verdadero hijo de Dios.

Los extremos nunca son buenos.

·        Ni la pobreza ni la riqueza son evidencia de que alguien es hijo de Dios.

Y según la Biblia, el éxito de una persona no se mide por su fama o por el volumen de sus ganancias.

Jesucristo es el hombre más exitoso que ha caminado sobre la tierra y no lo parecía.

·        Humanamente no tenía casa propia, ni vehículo propio y Él mismo dijo a quiénes querían ser sus seguidores que Él no tenía dónde reclinar la cabeza.

·        El burrito que usó para su entrada triunfal a Jerusalén era prestado y el aposento alto donde celebró la última cena no era de su propiedad.

El mundo sin Cristo suele medir el éxito de una persona o de una institución por las posesiones o por la muchedumbre de sus seguidores.

·        Pero, muchos hombres y mujeres de verdadero éxito han pasado desapercibidos por la sociedad.

Por ejemplo, el pastor de una pequeña, pero piadosa iglesia ubicada en una ranchería, no parece ser exitoso a los ojos de la gente, sin embargo lo es ante los ojos de Dios.

Además, para que una persona, empresa o iglesia tenga el éxito verdadero, necesita triunfar de manera integral, no solamente en un área.

·        Ejemplo, si alguien es un triunfador en los negocios, pero para lograrlo pierde a su familia, no es una persona exitosa.

Sin embargo, a pesar de que todo lo dicho es cierto, hoy meditaremos en un pasaje que nos desafía a buscar el éxito y la prosperidad para nuestras familias y para nuestra iglesia.

Ese pasaje es:

·        “Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte” (Josué 17:18)

 

I- ESTA EXHORTACIÓN NOS RECUERDA NUESTRA POSICIÓN:

“Tú eres gran pueblo”

·        Eran descendientes de uno de los hijos favoritos de Jacob

·        Eran parte del pueblo escogido de Dios.

·        Su grandeza no era mérito suyo, pero sí una gran distinción que no deberían olvidar.

De la misma manera, nosotros también somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios

·        No tenemos de que gloriarnos en cuanto a nosotros mismos, porque separados de Jesús, nada podemos hacer.

Sin embargo, nunca debemos olvidar que como cristianos y como pueblo de Dios hemos sido elegidos para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

·        Tenemos un llamado, una vocación, una encomienda para poner en alto el nombre del Señor de todas las maneras visibles, y el éxito y la prosperidad en la tierra, son también dos maneras de glorificarle.

·        Si no negamos la doctrina de la Trinidad porque la enseña el catolicismo, tampoco debemos negar que en Dios hay poder para tener éxito y prosperidad económica, porque lo enseñan los neo-pentecostales.

Estos descendientes de José estaban subestimando su elección y se estaban mirando como poca cosa.

·        Ellos habían venido a Josué diciendo que eran “un pueblo tan grande”, y que Dios los había bendecido, pero al decir “grande” lo decían porque eran muchos.

·        Ellos vinieron reclamando a Josué que les diera más tierras de las ya conquistadas.

Josué les responde diciéndoles que sí, que sí eran, no sólo un “pueblo grande” sino un “gran pueblo”, pero no tanto por su tamaño sino por la relación tan especial que tenían con Dios.

·        Josué les hace ver que no deben depender de las tierras ya conquistadas, que no deben buscar el camino fácil para suplir sus necesidades.

Hay que notar que en ningún momento les reprocha su anhelo de prosperar y de tener una mejor calidad de vida mediante la ampliación de sus posesiones.

·        Al contrario, lo primero que hace es animarlos a valorarse diciéndoles que eran un “gran pueblo”

Si alguien piensa que es pobre porque hay un mal gobierno o porque nadie le tiende la mano, está dependiendo demasiado de los hombres y no se está valorando como hijo de Dios, quien es el dueño del oro y de la plata.

Podemos y debemos ayudarnos unos a otros, de hecho, los pobres de una comunidad o congregación son una verdadera bendición, porque nos brindan la gran oportunidad de practicar el amor cristiano.

Pero, ningún hijo de Dios y ninguna iglesia, deberían olvidar su elección y posición delante del Señor.

Tu y yo somos “gran pueblo”

 

II- ESTA EXHORTACIÓN ENFATIZA NUESTRO GRAN POTENCIAL:

“…y tienes grande poder”

Cuando los descendientes de José fueron a pedir más tierras, Josué los exhortó a subir, desmontar y tomar aquel monte, pero ellos respondieron:

·        “todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel” (Josué 17:16)

Los hijos de Efraín y Manasés no habían heredado nada de José el Soñador su padre.

·        Se daban por vencidos antes de luchar. Sus palabras dejan percibir el típico “No se puede”.

Los cristianos deberíamos ser mucho más cuidadosos en el uso de esa frasecita de “No se puede”.

·        Ciertamente, siendo realistas, hemos de reconocer que hay cosas que el Señor no nos permitirá hacer o lograr, pero hay muchísimas otras, que sí podemos hacer, sin embargo, dejamos de hacerlas escondiéndonos cómodamente tras la frase negativa de “No se puede”

Nunca me olvido de un término que mi hija Lirio me enseñó hace algunos años: “La desesperanza aprendida”. ¿Qué es?

·        Es un estado de pérdida de la motivación, de la esperanza de alcanzar los sueños.

·        Es una renuncia a toda posibilidad de que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren.

La vida humana, dependiendo de cómo se viva, y de nuestra manera de relacionarnos con la gente y nuestro entorno, puede ser una sucesión de experiencias hermosas, nutritivas y significativas que nos permiten alcanzar plenitud y paz.

·        Sin embargo, también es posible que esas experiencias resulten frustrantes, dolorosas y desalentadoras.

Que sea de una manera o de otra, depende de causas diversas que pueden ser de tipo biológico, psicológico o cultural.

·        En términos generales, la desesperanza es considerada un pesar, una enfermedad, una maldición de gran potencia limitante.

El filósofo Nietzsche, la consideraba “la enfermedad del alma moderna”.

·        Puede decirse que es un estado en el que se ven debilitados o extinguidos, el amor, la confianza, el entusiasmo, la alegría y la fe.

·        Es una especie de frustración e impotencia, en el que se suele pensar que no es posible por ninguna vía lograr una meta, o remediar alguna situación que se estima negativa.

·        Es una manera de considerarse a la vez: atrapado, agobiado e indefenso.

·        Se le llama desesperanza aprendida porque uno es enseñado por sus vivencias, por la sociedad o por las circunstancias.

Me encanta ilustrar esto comparándolo con la manera como controlan a los animales en un circo.

·        Usted puede ver en un circo un gigantesco elefante atado a una pequeña estaca con una cadena que hasta un niño podría romper. ¿Cómo logran eso?

·        Es simple: Cuando el elefante es pequeño lo mantienen atado con una fuerte cadena a un poste tan fuerte que jamás podría arrancar.

·        El paquidermito intenta una y otra vez zafarse para correr, pero no puede. Después de miles de intentos, termina por aprender esa frasecita tan común en el mundo moderno y también en las iglesias: “No se puede”

·        Si el gigantesco elefante pudiera entender que ya no es pequeño, ni débil, y que la cadena que lo ata puede romperse con facilidad por la fuerza que posee, podríamos gritarle y animarlo diciendo: “Corre elefante, rompe tu cadena, realiza tus sueños”, pero el elefante a aprendido a pensar como muchos cristianos: “No se puede”

La desesperanza viene cuando nos enfocamos en los obstáculos y no tomamos en cuenta nuestro verdadero potencial.

Así, los descendientes de José, aunque necesitaban más tierras para estar más cómodos, estaban poniendo la mirada en los carros herrados de los cananeos y no en el gran potencial que poseían, por eso Josué los exhortó diciendo:

·        “…tienes grande poder”

Hermanos amados, nosotros también tenemos grande poder:

·        ¿Por qué nuestras familias y nuestra iglesia padecen de tantas carencias?

·        ¿Por qué muchos cristianos no logran sanear su economía?

·        ¿Por qué muchas iglesias batallan mucho con el tema de las finanzas?

·        ¿Por qué las iglesias tienen que depender del gobierno para un terreno o dinero para ampliar su infraestructura?

·        ¿Por qué muchos cristianos lo piensan dos o tres veces antes de entregar los diezmos o dar alguna ofrenda especial?

La respuesta es que no se cree en el gran poder que Dios nos ha dado y nos enfocamos en los carros herrados de las dificultades para conseguir dinero.

 

Es cierto que antes de venir a Cristo éramos pobres y débiles en todos los sentidos, pero él nos ha dado un grandísimo poder poniendo en nosotros Su Espíritu Santo.

·        También es cierto que el Espíritu Santo nos ha sido dado para nuestra santificación y para la gloria de Dios.

Pero, ¿Dónde dice la Biblia que está prohibido buscar el éxito y la prosperidad cuando lo procuramos también para la gloria de Dios?

·        Lo que la Biblia prohíbe es el amor al dinero, porque eso es idolatría.

Dejemos de pensar que “No se puede” y ejerzamos ese gran poder de Dios para glorificarlo con nuestros éxitos y con nuestra prosperidad material.

·        ¿Cómo esperamos que la gente venga a Cristo si nos ve arrastrando la cobija moral y económicamente?

Y no estoy en contra del contentamiento que enseña la Biblia, estoy en contra de la pusilanimidad, de ese espíritu derrotista que no honra a Dios.

 

III-ESTA EXHORTACIÓN ANIMA CON UNA VISIÓN DE ÉXITO Y PROSPERIDAD:

Josué era un guerrero de Dios y era un hombre de éxito y prosperidad.

·        Seguramente, que aún recordaba las palabras de Dios cuando inició su ministerio:

En Josué 1 entre los vs. 3-8 encontramos las siguientes instrucciones y promesas de Dios:

·        Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie…  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida… no te dejaré, ni te desampararé… Solamente esfuérzate y sé muy valiente… Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”

Y es en base a estas instrucciones y promesas, que Josué exhorta a los descendientes de José:

a) Dalo por hecho, ese monte será tuyo:

·        “no tendrás una sola parte, sino que aquel monte será tuyo…”

Aplicación:

·        Dalo por hecho, el patrimonio de tu familia e iglesia, crecerá:

b) Es monte, pero lo desmontarás y lo poseerás totalmente:

·        “pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos”

Aplicación:

·        Es difícil, pero tendrás un éxito total.

 

c) Tendrás éxito aunque estén mejor armados y sean mas fuertes que tú:

·        “porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”

Aplicación:

·        Los obstáculos sólo harán más preciosa la victoria y mientras más difícil sea lograrla, más gloria habrá para el nombre y el poder de Dios.

 

CONCLUSIÓN:

Casi siempre usamos estos pasajes para aplicarlos al área netamente espiritual.

·        Sin embargo, fueron escritos originalmente, para motivar a los hebreos en su lucha para una conquista material de los cananeos.

No debemos ser extremistas pensando que los pobres desagradan a Dios por serlo. Después de todo los necesitamos para practicar el amor y las buenas obras.

·        Pero, tampoco vayamos al otro extremo de pensar que el cristiano debe ser pobre para ser santo o para ser un verdadero creyente.

Ni la riqueza ni la pobreza son evidencias de salvación o santidad.

·        Pero eso sí, ningún cristiano glorifica a Dios con un espíritu pusilánime o derrotista.

El cristiano debe ser diligente:

·        “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece” (Proverbios 10:4)

·        “¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición” (Proverbios 22:29)

El cristiano debe ser emprendedor, creativo, trabajador; tanto en la iglesia como fuera de ella, porque el que no provee para los suyos, es peor que los infieles.