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CÔMO FUE EL MINISTERIO DE JOSUÊ

Oct 17, 2013

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Este mensaje habla de las caracterìticas del ministerio de Josuê, quien era un hombre comùn y corriente que Dios usô para realizar grandes proezas. Cada cristiano tiene un grandìsimo potencial para ser usado por Dios. Escuche por quê

Dele clic a la barrita de audio para escuchar el mensaje mientras lo va leyendo.

 

 

Hoy vamos a terminar la serie de tres sermones a la que llamé “El hombre que detuvo el tiempo”

Una serie basada en la obra que Dios hizo por medio de Josué, un hombre con limitaciones y debilidades como nosotros que permitió que Dios lo usara.

Un hombre común y corriente que a veces cometió errores, pero que no se desanimó y perseveró poniendo al servicio de Dios todo el gran potencial que Dios mismo le había dado al llamarlo a Su servicio.

El hombre que detuvo el tiempo, lo hizo en el poder de Dios, y Dios usa hoy su testimonio para enseñarnos que nosotros también tenemos un grandísimo potencial porque el Espíritu de ese mismo Dios habita con poder infinito en todos aquellos que, que por Su gracia, somos verdaderamente hijos del Padre Eterno.

No he pretendido ni pretendo ahora, exaltar a Josué, lo que quiero es poner en alto el nombre de Aquel que hizo maravillas por medio de Josué, que era una persona como usted y como yo y que todavía, ese Dios poderosísimo, quiere usar a hombres y mujeres imperfectos para seguir haciendo Su obra perfecta.                                                                     

En semanas anteriores hablamos de:

“QUIÉN FUE JOSUÉ DURANTE EL MINISTERIO DE MOISÉS”

Un hombre de acción.- Josué estaba siempre listo para entrar en acción. Era materia dispuesta. No era alguien que posponía el trabajo.

Un discípulo diligente.- La Biblia lo llama varias veces el servidor de Moisés; él no fue entrenado en un aula, sino dando servicio a Moisés, como Eliseo a Elías y como Timoteo a Pablo.

El que estuvo cerca del Monte Santo.- Cuando todo el pueblo temblaba ante la terrible manifestación de Dios en Sinaí, Josué fue el único que se atrevió a estar cerca del Monte Santo esperando que descendiera Moisés.

Un hombre de adoración: Cuando el Tabernáculo de Reunión fue retirado del campamento a causa de los pecados de los israelitas, estos no salían para acercarse mientras Moisés ministraba. Ellos se paraban en la puerta de sus tiendas y desde allí miraban, Sin embargo, Josué no solamente se acercaba al tabernáculo sino que permanecía allá adorando al Señor.

Un siervo con una clara visión del Plan de Dios.- Antes de cruzar el río Jordán, fueron enviados doce espías a reconocer la tierra de Canáan. Al regresar, diez de esos espías empezaron a desanimar al pueblo para que no entrara a la tierra que Dios les había prometido entregar Solamente Josué y Caleb tuvieron fe en que Dios era infinitamente más poderoso que los gigantes que habitaban en aquella fértil tierra.

 

“LOS DESAFÍOS QUE ASUMIÓ JOSUÉ”

El desafío de suceder a Moisés.- Ser el sucesor de un hombre como Moisés si que fue un gran desafío.

El desafío de basar su éxito en la Palabra de Dios.- A pesar de ser un hombre joven, fuerte y bien entrenado para la guerra, Josué no se apoyó en sus propias fuerzas, él confió en la Palabra de Dios y la obedeció.

El desafío de creer antes de ver.- Al momento de entrar a la tierra prometida, Dios le mandó a Josué que ordenara a los sacerdotes que cruzaran el río Jordán que en aquellos días se desbordaba, y le dijo que cuando los pies de ellos entraran en contacto con el río, este se detendría milagrosamente. Josué obedeció, creyendo sin antes ver y el pueblo pasó en seco porque Dios detuvo las aguas cuando los sacerdotes obedecieron la instrucción de Josué.

El desafío de su naturaleza humana,- El peor enemigo de un líder es su propia concupiscencia. A pesar de que Josué fue un hombre santo era también como cualquiera de nosotros, una persona con tentaciones, con pruebas, con aflicciones. Pero, a pesar de ser alguien como cualquier ser humano, enfrentó el desafío de su propia naturaleza pecaminosa y sirvió a Dios con admirable eficiencia.

 

Hoy hablaremos de:

“CÓMO FUE EL MINISTERIO DE JOSUÉ”

Un ministerio guerrero

Un ministerio santo

Un ministerio enardecedor

 

1-UN MINISTERIO GUERRERO:

Conquistador:           

“Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Israel y sus valles” (Josué 11:16)

Moisés, había conquistado, al oriente del Río Jordán, un importante territorio que fue concedido a las tribus de Rubén, Gad y a media tribu de Manasés.

Ya sabemos quién fue Moisés y de qué manera tan especial fue usado por Dios para cumplir los propósitos eternos del Señor para el pueblo de Israel.

Este Moisés es el hombre de quien la Biblia dice que se sostuvo como viendo al Invisible.

Este es el gran Moisés a quien Dios usó para escribir los primeros cinco libros de las Sagradas Escrituras.

Pero el ministerio de Moisés fue más bien de liberación, de organización y de legislación.

El ministerio de Josué fue muy diferente, el ministerio de Josué fue eminentemente, un ministerio guerrero.

Lo notamos en pasajes como este que acabamos de leer y que enseguida voy a repetir:

“Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Israel y sus valles” (Josué 11:16)

Nosotros también tenemos un ministerio que debe ser conquistador:

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. (2 Corintios 10:3-6)

 

B- A la ofensiva:               

“Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra” (Josué 11:2)

“Tomó, pues” indica que:               

Josué conocía el propósito de Dios para su vida.

Él había sido llamado para distribuir aquella tierra entre el pueblo de Dios.

Él sabía que el pueblo de Dios no podía permanecer a la defensiva.

El pueblo de Dios tenía que luchar literalmente, yendo siempre hacia adelante.

La iglesia tampoco fue fundada para permanecer a la defensiva.

“Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”

 

C- De victoria tras victoria:

Jericó, Hai, Maceda, Libna, Laquis, Eglón, Hebrón, Debir, etc.

Una a una, estas ciudades y regiones fueron cayendo ante el poderoso ejército de Dios, comandado por Josué.

Desesperados, algunos reyes se aliaban formando numerosísimos ejércitos, pero no había manera de detener el avance del ejército del Señor.

Necesitamos hombres y mujeres como Josué, llenos del Espíritu Santo, para conquistar, uno a uno, cada corazón que Dios a elegido para salvación y vida eterna.

 

2- UN MINISTERIO SANTO:

Josué dependía de Dios:                 

Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad” (Josué 6:16)

Josué no dijo: “Yo les he entregado la victoria”

Uno de los peligros más comunes para un ministerio exitoso es la terrible combinación de vanagloria y autosuficiencia.

Josué se cuidaba de ese gran peligro.

 

Josué era respaldado por Dios:       

Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel” (Josué 10:42)           

“Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra” (Josué 6:27)

 

Josué no hacía componendas con el pecado:                        

“Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. 21Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello. 22Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello. 23Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová. 24Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. 25Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos. (Josué 7:20-25)

Las emociones del siervo de Dios tienen que estar sujetas a su Señor.

Cuando Nadab y Abiú, hijos de Aarón, ofrecieron fuego extraño a Dios, salió fuego de delante de Jehová y los quemó. Podemos imaginar el dolor de Aarón, sin embargo, le fue prohibido guardar duelo por sus hijos.

Aquí vemos a Josué aplicando disciplina.

Sus sentimientos tenían que estar sometidos a la voluntad de Dios.

 

Josué instó al pueblo a la santificación:                           

“Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:14,15)

 

3-UN MINISTERIO ENARDECEDOR:

Excitó al pueblo a tomar posesión de la tierra:            

 “Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora? 15Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros. 16Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel. 17Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, 18sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte” (Josué 17:14-18)

 

Repudió la negligencia:

Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida. Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión. Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?” (Josué 18:1-3)

Influyó, aún después de su muerte:            

Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel” (Josué 24:31)

 

CONCLUSIÓN:

CÓMO FUE EL MINISTERIO DE JOSUÉ:

Fue un ministerio guerrero

Fue un ministerio santo

Fue un ministerio enardecedor

 

APLICACIÓN:

Este es el tipo de líderes que necesitamos en la iglesia

Oremos respondiendo a Dios por este mensaje

 (Este mensaje fue predicado a la Iglesia Bautista Manantial de Aguas Vivas de Mèrida Yucatàn, Mèxico, el 13 de octubre de 2013, por el pastor Fulgencio Pech Jimènez)