Busqueda en Videos, Miembros, Eventos, Archivos de Audio, Fotos y Blogs Buscar
FULGENCIO  PECH JIMÉNEZ
e.motion

FULGENCIO PECH JIMÉNEZ|Mexico

"No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy..."


Mis Oraciones

1- Le doy muchas gracias a Dios por darme los recursos para ayudar a un familiar que estaba pasando por un problema económico muy fuerte. 2- También agradezco al Todopoderoso por la |más

Apoyar en Oración

Anuncios

Mi blog

«atrás

LO QUE HACE ESPECIAL A UN CRISTIANO

Nov 08, 2013

1,480 Visitas
     (1 Evaluación)

  Nuestro Señor Jesucristo dijo que nosotros somos la sal de la tierra y la luz del mundo, por lo tanto, cada cristian@ es un granito de sal y un rayito de luz, para este pobre mundo que camina hacia su desastroso final. Dele clic a la barrita de audio para que pueda escuchar mientras va leyendo.

 

 

Los que hemos leído o escuchado el episodio de la Biblia donde Esaú cambia su primogenitura por un plato de lentejas, nos admiramos de tanta insensatez.

¡¿Cómo pudo este hombre menospreciar el alto privilegio de ser el primogénito de Isaac?!

¡Él hubiera sido el patriarca padre del pueblo de Dios!

¡De su familia hubiera nacido el Mesías!

¿Por qué menospreció Esaú una bendición tan grande?

Por la misma razón que hoy, muchos cristianos, menosprecian las grandes distinciones de que son objeto como miembros de la iglesia de Jesucristo: Falta de conocimiento, de visión y de fe.

Esaú no sabía bien cuán grande era la bendición de ser el primogénito.

Él solamente alcanzaba a ver con sus ojos físicos, pero no con los espirituales, por eso no valoraba lo que significaba ser el primogénito; no se daba cuenta de todo el valor que tenía la primogenitura.

Esaú fue un hombre que andaba por vista y no por fe.

Lo mismo pasa hoy con muchos cristianos:

Les falta conocimiento, por eso no saben que ser cristiano es mucho más que tener su nombre escrito en la libreta de actas de una iglesia.

Les falta visión para darse cuenta de la gran importancia que tienen para la obra y los planes de Dios.

Les falta fe para creer todo lo que Dios puede hacer por medio de cada uno de sus redimidos…… Andan por vista y no por fe.

Y es que, a simple vista, un cristiano parece ser como cualquier otra persona, pero no lo es.

Por eso, hoy vamos a meditar en: “Lo que hace especial a un cristiano”

 

I- EL INCOMPARABLE HONOR DE SER INCLUIDO EN UN PROYECTO ETERNO:

Ese proyecto eterno es la iglesia.

La visión de la iglesia fue concebida por Dios el Padre desde antes de la fundación del mundo.

Apocalipsis 13:8 dice que el Cordero fue inmolado desde el principio del mundo, es decir, antes de que Adán y Eva pecaran.

Pablo escribió:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:3,4)

Antes de la fundación del mundo, Dios ya estaba formando la iglesia.

Escuchemos la promesa que Dios le hizo a Abraham, patriarca del pueblo israelita:

“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3)

Notemos como en la mente de Dios siempre estuvo el pensamiento de fundar la iglesia:

“Ellos me movieron a celos  con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata” (Deuteronomio 32:21)

Dios el Padre le transmitió a Jesús esa visión:

“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38)

Jesús la transmitió a sus apóstoles:

“…las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste…Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan 17:8 y 18)

“…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)

Los apóstoles la transmitieron a los primeros cristianos:

“…Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27)

Cristo amó a la iglesia cuando todavía era un proyecto, y dio su vida por ella antes del día de Pentecostés, tomando en cuenta que la iglesia inició ese día.

Él mismo había dicho como en futuro: “Edificaré mi iglesia” y aún ahora todavía la está edificando.

Podemos, incluso entender, que el gozo “puesto delante de sí”, que lo fortaleció para soportar la cruz, era la iglesia alabando a Dios en la eternidad.

Los primeros cristianos, a precio de sus propias vidas, cumplieron con la Gran Comisión, y así el evangelio llegó a nosotros.

Así que ser cristiano significa que Dios, por su gracia y soberanía nos incluyó en su proyecto eterno llamado: IGLESIA.

Y, no fuimos nosotros quienes escogimos a Cristo como Señor para hacernos cristianos. Él dice:

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…” (Juan 15:16)

Así que cada cristiano debe valorar y agradecer el gran honor de haber sido elegido sin mérito alguno, para ser incluido en el eterno proyecto de Dios.

El sólo hecho de haber sido elegidos para el honor de participar en el proyecto eterno de Dios ya nos hace especiales, pero Dios no se conformó con honrarnos de esa manera, sino que también nos dio:

 

II- EL ALTO PRIVILEGIO DE SER INTEGRADO A LA FAMILIA DE DIOS:

Tal vez alguien piense que este punto está de más, porque, ¿Qué cristiano no sabe que es hijo de Dios?

Pero, el propósito de este mensaje no es compartir la Palabra para transmitir conocimiento, sino compartirla para motivarnos a valorar lo que realmente somos ante Dios y ante el mundo perdido.

Hermanos, es un gran error acostumbrarnos a la gracia de Dios solamente como algo que se recibe.

El alto privilegio de ser integrados a la familia de Dios conlleva una gran responsabilidad:

La responsabilidad de ser santos:

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:13-16)

Ser cristiano no solamente tiene que ver con HACER

Ser cristiano tiene más que ver con SER.

A Dios no le importa tanto lo que HACEMOS por Él, le interesa más lo que SOMOS por y para Él.

Porque si SOMOS lo que debemos SER entonces haremos bien lo que debemos HACER

La responsabilidad de ser diferentes:

“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11)

La responsabilidad de cuidar el buen nombre de nuestro Padre:

“Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina” (1 Timoteo 6:1)

La responsabilidad de ocupar nuestro lugar en la familia del Señor:

Congregándonos: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25)

Trabajando diligentemente: Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58)

Contribuyendo económicamente: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7)

Intercediendo: Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16)

Y sobre todo, amando a los hermanos: Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” (1 Juan 3:17)

Construyendo entre todos una congregación atractiva para los vecinos, y para todos los que entren en contacto con nosotros:

“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47)

Todo cristian@, por sencillo que parezca, es una persona especial porque tiene el alto privilegio de ser parte real de la familia de Dios. Así que ningún cristian@ debe menospreciarse.

 

III- LA MISIÓN ESPECIAL DE CAMBIAR EL MUNDO:

Estoy de acuerdo con la Biblia en que las cosas en el mundo no mejorarán sino que irán de mal en peor hasta llegar a su total destrucción:

“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:1-3)

También estoy consciente de que el mundo está avanzando hacia su inminente destrucción, porque el Señor dijo:

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35)

Sin embargo, antes de que eso suceda y porque va a suceder, el mundo tenía y tiene que recibir el testimonio poderoso del amor de Dios.

La Biblia dice:

…de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)

Este texto no enseña que Cristo vino al mundo para que todo el mundo sea salvo, porque si ese hubiera sido el plan de Dios, eso sucedería infaliblemente, porque ya lo dijo el Señor Jesucristo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35)

Lo que el texto nos enseña es que aunque el mundo va a ser destruido, antes de eso, está teniendo la más grande muestra del amor de Dios.

La humanidad ya gozaba del amor de Dios disfrutando de vida biológica y de un hermoso planeta con todo lo necesario para subsistir placenteramente.

Pero viendo Dios que espiritual y moralmente estaba en la ruina total, le dio el más grande regalo que podía dar: Su Hijo unigénito.

Ciertamente, sólo recibirán vida eterna los que creen en Jesucristo, pero desde hace dos mil años, el mundo entero ha sido impactado positivamente por la vida del líder más influyente que ha pisado la tierra, y tanto los cristianos como los que no lo son, están disfrutando de la gracia general de Dios, al gozar de los cambios implantados por la persona y ministerio de Jesús.

Jesucristo vino al mundo a dar testimonio a la verdad:

“Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37)

Solamente los que son de la verdad oirán la voz de Jesús para salvación, pero Cristo vino a traer bendición al mundo entero con su presencia e influencia.

Desde hace dos mil años nuestro Señor Jesucristo comenzó a cambiar el mundo y aunque no todos los hombres y mujeres que han escuchado el evangelio han sido salvos, (porque ese nunca fue el plan de Dios) sí puede decirse que todos están disfrutando de la influencia de Cristo sobre las leyes, las costumbres, la cultura, el arte y mucho más.

Desde hace dos mil años Jesús inició una revolución en el mundo y ésta no ha terminado, por lo tanto cada uno de nosotros, que nos hacemos llamar cristianos estamos en misión con él para cambiar el mundo.

Tal vez usted se subestime y diga: ¿Cambiar al mundo yo?

Por favor herman@ no se menosprecie, déjeme repetirle que el cristiano más sencillo o aparentemente insignificante es alguien especial y tiene un grandísimo potencial.

Miren lo que la Biblia dice de los apóstoles Pedro y Juan:

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13)

Y leamos lo que Pablo le escribió a los corintios:

Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:26-29)

Ahora bien, el plan de Dios no es cambiar al mundo por medio de un solo cristiano.

El plan de Dios es cambiar al mundo por medio de cristianos unidos por Jesucristo en el amor y poder del Espíritu Santo, en una comunidad de gracia que Cristo fundó y que fue llamada por él: IGLESIA.

 

Por eso el pastor Bill Hybels, en una conferencia llamó a la iglesia: “La esperanza del mundo”, porque ni el ejército, ni las universidades, ni los hospitales, ni la tecnología, ni la ciencia, ni el gobierno, podrían hacer por el mundo, lo que solamente la iglesia puede hacer.

Y usted, hermano cristiano, puede hacer más por el mundo que un soldado con una ametralladora, que un médico con un bisturí, que un maestro con sus conocimientos o que el gobierno mismo con todo el poder a su disposición.

¡No hay otra institución en el mundo, que pueda auxiliar a la gente que sufre a causa del pecado suyo o ajeno!

¡Solamente la iglesia lo puede hacer y la iglesia está formada por cristianos como usted y cómo yo! ¡Eso hace que cada cristiano o cristiana sea alguien especial!

¡No hay otra institución que pueda arrancar a las almas de las garras de Satanás!

¡Solamente la iglesia lo puede hacer y repito que, la iglesia está formada por cristianos como usted y cómo yo! ¡Eso hace que cada cristiano o cristiana sea alguien especial!

Lo siguiente no es manipulación ni psicología, es la verdad pura del evangelio:

La próxima vez que usted se vea al espejo, véase como alguien especial, porque usted, hermano cristiano o cristiana, tiene la misión especial de cambiar el mundo, juntamente con todos los cristianos que unidos a Cristo y a nuestras iglesias, estamos estratégicamente establecidos en todos los rincones de este planeta.

 

CONCLUSIÓN:

Amados hermanos y hermanas en Cristo:

Nuestro Señor Jesucristo dijo que nosotros somos la sal de la tierra y la luz del mundo, por lo tanto, cada cristian@ es un granito de sal y un rayito de luz, para este pobre mundo que camina hacia su desastroso final.

No te menosprecies herman@, tú y yo, constituidos por Dios en iglesia, somos la esperanza del mundo, porque así lo dispuso Dios.

Si Cristo no hubiera venido al mundo, y si no hubiera fundado la iglesia, la humanidad no recibiría ningún consuelo mientras sufre en la tierra y camina hacia el infierno, y tampoco habría esperanza de salvación espiritual para ningún pecador.

Por eso, aquella memorable noche en que Jesús fue aprehendido para ser llevado a juicio y a la cruz, él oró insistentemente por nuestra unidad como hijos de Dios.

Por eso, cada cristiano debe apreciar el incomparable honor de haber sido incluido en el proyecto eterno de Dios, que es la iglesia.

Por eso mismo, cada cristiano debe valorar el alto privilegio de ser parte de la familia de Dios, que es la iglesia.

Por la misma razón, cada cristian@ unid@ a su iglesia, debe cumplir la gran misión de trabajar para cambiar el mundo, para la gloria de Dios.

Aunque no toda tu familia se entregue a Cristo, cada miembro de ella puede ser bendecido con tu influencia de cristian@ y algunos recibirán también la vida eterna.

Y, aunque no toda tu colonia o comunidad se entregue a Cristo, sí todos los habitantes de ella pueden ser influidos por tu presencia y participación como cristiano juntamente con tu iglesia, y muchos pueden ser salvos.

Por eso necesitamos estar bien integrados a una iglesia.

Y, por eso mismo, nadie en la iglesia debe ser jactancioso, ni tener más alto concepto de sí que el que debe tener.

Pero, nadie tampoco, debe subestimarse pensando que no sirve para nada.

Amado hermano cristian@, no te menosprecies, recuerda que:

LO QUE HACE ESPECIAL A UN CRISTIANO ES:

EL INCOMPARABLE HONOR DE SER INCLUIDO EN UN PROYECTO ETERNO, QUE ES LA IGLESIA.

EL ALTO PRIVILEGIO DE SER INTEGRADO A LA FAMILIA DE DIOS, QUE ES LA IGLESIA.

LA MISIÓN ESPECIAL DE CAMBIAR EL MUNDO, JUNTAMENTE CON LA IGLESIA.

Así que si eres cristiano o cristiana, eres alguien muy especial, cumple pues, con tu papel en la iglesia y en el mundo.

(Mensaje predicado a la Iglesia Bautista Manantial de Aguas Vivas de Mérida, Yucatán, México, por el pastor Fulgencio Pech Jiménez, el 20 de octubre de 2013)