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EL SUEÑO DE JESÚS

Dec 07, 2013

1,517 Visitas
     (1 Evaluación)

Cuando alguien tiene una visión es como si estuviera embarazado, lo comunica, lo espera, se prepara para ello y no se tranquiliza hasta no verlo y palparlo. Es algo que tiene que volverse carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos. ¿Cómo es la iglesia que Cristo soñó desde la eternidad? Déle clic a la barrita de audio para que pueda escuchar el mensaje mientras va leyendo

 

 

 

Una de esas personas que gustan de estar enteradas de todo, vio una gran extensión de terreno ya desmontado con mucho material de construcción asentado en varias partes y a muchos hombres moviéndose de un lado a otro trabajando.

Cómo no había ningún cartel que indicara qué era lo que se estaba haciendo allí, se acercó y le preguntó a un hombre que caminaba empujando una carretilla.

“Oye, disculpa, ¿Qué están haciendo aquí?”

El hombre respondió: “Oiga, ¿pues no ve?, estamos trabajando”

Luego se acercó a otro trabajador con la misma pregunta:

“Oye, disculpa, ¿Qué están haciendo aquí?”

Y la segunda respuesta fue: “Ganando el pan de cada día”

Le preguntó a otro y la tercera respuesta fue:

“Estamos haciendo un edificio”

Cómo todavía no quedaba satisfecho hizo la misma pregunta una y otra vez hasta que uno de los trabajadores le respondió:

“¡Estamos construyendo algo que traerá un gran beneficio a todos los habitantes de la ciudad!

¡Se trata de un lugar que le permitirá encontrar desde una calabacita tierna hasta un automóvil último modelo!

¡Será un sitio donde los ancianos podrán venir a conversar, los niños a jugar y los jóvenes a divertirse!

¡Un espacio donde usted podrá encontrar todos los productos y servicios que pueda necesitar!”

¿Cuál es la diferencia entre la última respuesta y las anteriores?

¡La visión!

Todos trabajaban para el mismo proyecto, pero no todos tenían la misma visión.

Ahora que estamos en tiempos de evaluación y de fin y principio de año, es muy oportuno hablar un poco acerca de la visión de la iglesia.

 

 

I- LA VISIÓN Y LA MISIÓN SON DIFERENTES:

En Manantial tenemos un cartel a la entrada que dice:

NUESTRA MISIÓN ES:

G uiar personas a una relación real con Jesucristo,

U nirlas a nuestra fraternidad,

I nstruirlas para una vida victoriosa,

A yudarlas a expresarse sirviendo y

R eunirnos con ellas para adorar a Dios.

 

Esta MISIÓN  es una declaración de propósitos:

Evangelismo, Comunión, Discipulado, Servicio y Adoración.

Es muy importante y por eso la repasamos de vez en cuando y la grabamos en una pared visible para todos.

La misión y la visión están muy relacionadas

Sin embargo, la misión y la visión son diferentes.

 

La visión es una especie de sueño.

La visión es algo así como un embarazo.

Cuando una mujer concibe nadie ve al niño, ni ella misma, pero sabe que está allí, en su vientre y lo espera y se prepara y sueña con él y le pone un nombre.

Cuando alguien tiene una visión es como si estuviera embarazado, lo comunica, lo espera, se prepara para ello y no se tranquiliza hasta no verlo y palparlo.

Es algo que tiene que volverse carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos.

No es algo vago o abstracto. Es algo concreto que existe primeramente en nuestro corazón y en nuestra mente.

Es algo que tiene forma, dimensión y hasta nombre.

Pero, no perdamos de vista que estamos hablando de la visión en el contexto del reino de Dios.

No se trata solamente de imaginarnos cosas y procurar llevarlas a cabo.

No se trata de sueños egoístas.

No se trata de sueños personales de grandeza.

Tampoco se trata de soñar con hacernos de “un nombre” como iglesia, a la manera de aquellos que proyectaron la Torre de Babel.

En el mundo se habla de hombres y mujeres que han tenido visión y que han llegado a establecer grandes empresas como la Coca-Cola, la Ford o Disneylandia.

Pero, no me estoy refiriendo a esa clase de visión.

Ni siquiera me estoy refiriendo a la clase de visión que han tenido muchos cristianos o seudo cristianos que han fundado grandes iglesias o ministerios seguidos por multitudes.

Porque aunque algunas de esas grandes iglesias y ministerios han descendido del corazón de Dios.

Son muchas las que han emergido de corazones egoístas o enfermos de un delirio de grandeza.

 

La visión representa el proyecto, como cuando Jesús dice:

edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18)

Él tenía muy bien definido en su mente qué era y cómo era lo que había proyectado.

 

Por otro lado, la misión representa los propósitos del proyecto.

¿Para qué quiere Cristo a la iglesia?:

Para proclamar el evangelio.

Para integrar gente perdida a la  familia de Dios.

Para fomentar el carácter de Cristo en cada integrante de la familia del Señor.

Para modelar el amor al prójimo mediante el servicio.

Para adorar a Dios pública e individualmente.

La misión expresa lo que debemos HACER: proclamar, integrar, discipular, servir y adorar.

La visión expresa lo que debemos llegar a SER, como veremos en los siguientes puntos.

 

II- EL SUEÑO DE CRISTO ES LA CONCEPCIÓN DE SU IGLESIA:

Cristo concibió en lo más profundo de su corazón una comunidad donde la gente viviera como una familia alrededor de él, obedeciendo la voluntad de Dios:

“¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:48-50)

 

El sueño de Cristo es una iglesia victoriosa:

edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18)

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…” (2 Corintios 2:14)

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4)

 

El sueño de Cristo es una iglesia unida:

“…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:21)

Notemos que Jesús no solamente oró para que estemos unidos, Él dijo:

“…que también ellos sean uno en nosotros

 

El sueño de Cristo es una iglesia gozosa:

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11)

“De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo” (Juan 16:20)

 

El sueño de Cristo es una iglesia santa:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13)

 

El sueño de Cristo es una iglesia que adore a Dios en el cielo:

“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3)

 

En fin, el sueño de Cristo es crear en la tierra un tipo de gente diferente.

Gente de carne y hueso con debilidades y necesidades como los demás mortales, pero con el poder del Espíritu Santo habitando en sus corazones.

Gente capaz de vivir y convivir entre sí como una familia, sin discriminar razas, status social o nivel económico.

Gente que viva una vida de victoria sobre las adversidades.

Gente unida alrededor de Él obedeciendo la voluntad del Padre Celestial.

Gente que experimenta gozo aún en medio de las aflicciones, porque camina sobre ellas.

Gente que refleja en su rostro la belleza de un ángel, como aquel Esteban que murió lapidado orando por sus agresores. (Hechos 6:15 y capítulo 7)

Gente que por la gracia de Dios subirá al cielo y lo adorará con gran estruendo.

Gente que vivirá con Él eternamente, en un ambiente glorioso, donde no habrá aflicciones, ni enfermedades ni muerte ni llanto ni clamor ni dolor; porque el Señor enjugará toda lágrima.

¡Esa es la visión de la iglesia que tiene Cristo!

 

III- LA VISIÓN DE LA IGLESIA ES TRANSMISIBLE:

La visión de la iglesia fue concebida por Dios el Padre.

Escuchemos la promesa que le hizo a Abraham, patriarca del pueblo israelita:

“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3)

Notemos como en la mente de Dios siempre estuvo el pensamiento de fundar la iglesia:

“Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata” (Deuteronomio 32:21)

 

Dios el Padre le transmitió a Jesús esa visión:

“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38)

 

Jesús la transmitió a sus apóstoles:

“…las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste…Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan 17:8 y 18)

“…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)

Los apóstoles la transmitieron a los primeros cristianos:

“…Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,  a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27)

Los primeros cristianos la transmitieron a nosotros:

El libro de “Los Hechos” no ha terminado.

La historia registra los nombres de muchos hombres que también concibieron la visión de Jesús y dieron su vida como confirmación de su fe: (Sólo por mencionar algunos)

 

Policarpo: (En el siglo segundo)

Fue pastor de la iglesia de Esmirna en los días del apóstol Juan. Murió bajo el reinado de Marco Aurelio

Justino: (También en el siglo segundo)

Nació como 14 años después de la muerte del apóstol Juan, fue evangelista y pastor en Roma. Murió bajo el reinado de Marco Aurelio.

Pedro Valdo: Vivió y ministró en el siglo XII

Juan Hus: Nació en 1360 y murió ejecutado por el sueño de Jesús en 1415

Jerónimo de Praga: Nació en 1370 y murió ejecutado por el sueño de Jesús en 1416

Por medio de hombres y de mujeres de esta calidad llegó la fe hasta nosotros.

Existen hoy en muchos países y aún en el nuestro, hombres y mujeres que están transmitiendo el sueño de Jesús a la gente de las grandes ciudades y a los habitantes de pequeños pueblos, y muchos están sufriendo persecución.

Hay hombres y mujeres; adultos y jóvenes, trabajando en el establecimiento de nuevas iglesias en todos los rincones del planeta.

Todo esto significa que nosotros en este rincón del mundo, también debemos estar transmitiendo el sueño de Jesús a las nuevas generaciones

Pero, al llegar aquí, necesitamos hacer un alto y preguntar:

¿Es Manantial la iglesia que Jesús proyectó en su mente y en su corazón?

¿Estamos conscientes de que somos un proyecto de Dios?

¿Estamos conscientes de que somos el sueño del Señor?

¿Sabemos qué es lo que debemos llegar a SER, ahora que estamos en este mundo y cuando estemos en la eternidad?

¿Cómo podremos transmitir la visión de Jesús a los nuevos creyentes, si nosotros mismos no somos la iglesia que Dios proyectó?

¿Cómo vamos a ser la iglesia que Dios proyectó, si no hemos permitido que la visión de Jesús se vuelva carne de nuestra carne?

¿Cómo vamos a ser la iglesia que Cristo siempre ha tenido en mente si no estamos embarazados del sueño de Jesús?

¿Qué le responde usted a alguien que le ve trabajando en Manantial y le pregunta: “¿Qué están haciendo aquí?” (Trabajando o cantando o predicando o sirviendo)

¿Cuál es la visión que usted tiene de la iglesia?

De acuerdo a ello responderá.

Algunos hermanos tienen el concepto de que la iglesia es una escuela donde vienen a aprender.

Sí, la iglesia es una escuela, ¡Pero es mucho más que eso!

Otros piensan que la iglesia es un lugar para hacer amistades.

¡Claro, la iglesia provee compañerismo, pero, ¡No debemos confundirla con un club!

El proyecto de Cristo es una iglesia unida alrededor de Él teniéndole como la Cabeza.

El sueño de Jesús es una iglesia santa.

La visión del Señor es una iglesia formada por personas diferentes:

Que tienen una relación con él y no una simple religión.

Que aman de tal manera que su amor levanta y ayuda a la santificación del herman@ que cae en algún engaño del pecado.

Que perdonan las ofensas personales

Que viven y conviven en armonía en una comunidad que da testimonio del amor de Dios

Que adoran a Dios con sencillez y alegría.

 

El sueño de Cristo es una iglesia misionera. Que no hace del compañerismo cristiano un pretexto para encerrarse en cuatro paredes.

El sueño de Cristo es una iglesia formada por familias santas, que disfrutan de una comunión continua entre sí mismas y con Dios.

El sueño de Cristo es una iglesia formada por miembros que ponen en alto el nombre de Dios donde quiera que se encuentran.

 

CONCLUSIÓN:

Si usted no sabía o se le había olvidado que estamos haciendo aquí:

Le invito a tomar el resumen de este mensaje como una respuesta a esa pregunta existencial de la iglesia:

Estamos aquí colaborando con Dios para la realización del sueño de Jesús, que es una comunidad de personas tan necesitadas de perdón como las demás, pero llamadas por la gracia de Dios a ser diferentes mediante la fe en Jesucristo.

Estamos aquí para ser transformados por el poder del Espíritu Santo a fin de llegar a ser una gran familia santa, gozosa y victoriosa en medio de cualquier aflicción natural de esta vida.

Estamos aquí como una agencia encargada de transmitir en nuestro entorno y más allá de él, las buenas noticias que comunican el proyecto eterno de Dios.

Estamos aquí para proclamar el evangelio, integrar gente a la iglesia, enseñar a obedecer la voluntad de Dios, servir al prójimo y adorar a Dios. Todo esto con el fin de llegar a ser la iglesia que Cristo soñó, proyectó y pagó.

(Mensaje predicado el 17 de noviembre de 2013 a la Iglesia Bautista Manantial de Aguas Vivas de Mérida, Yucatán, México, por el pastor Fulgencio Pech Jiménez)