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Operación Bendición: En el Momento Preciso

Mar 28, 2011

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Don Salvador es el típico abuelito que le gusta consentir a sus nietos. Pero ahora, no puede darles siquiera la leche que le piden.
Hace solo unos días, la leche no era problema. Los niños podían tomarla cuando querían en la tienda que su abuelito tenía en Sixaola, Costa Rica.
Pero las inundaciones destruyeron el lugar donde Salvador trabajaba, de la misma forma en que arrasaron con cientos de casas. Cerca de ocho mil personas resultaron afectadas.
Salvador: Yo tenía una pulpería pero lo perdí todo, el agua se lo llevó todo. Ahora necesito ayuda porque estoy viejo, nadie me da trabajo y ese era mi trabajo, la pulpería.
Las ruinas de su casa se convirtieron en refugio para sus hijas y sus nietos, pero lo que más le preocupa en estos momentos es el hambre de los niños.
Salvador no sabe qué darles. Por eso, se aferra a una esperanza y clama a Dios por ayuda.
Salvador: Dios, envíanos algo de leche para los niños. Yo no se a quien vas a traer, pero confiamos en tu promesa.
Operación Bendición llegó a la zona de la emergencia para llevar ayuda a las familias más afectadas.
Salvador y sus seres queridos recibieron alimentos, medicinas y, por supuesto, la leche que sus nietos extrañaban tanto.
Salvador: He estado pidiéndole a Dios por ayuda porque no teníamos comida, todos nos quedamos sin trabajo y hemos estado buscando ayuda y ustedes se pararon hoy al frente de la casa.
Aunque Salvador y su familia sufrieron cuantiosas pérdidas materiales, están listos para empezar de nuevo con esperanza en sus corazones.
Salvador: Dios los envió y Dios sabe la necesidad que teníamos y Dios dice que el nunca llega tarde, Él siempre llega en el momento preciso y su mano está aquí. Gracias por traernos la comida, la leche, por el arroz, por el azúcar. ¡Dios los bendiga!

Don Salvador es el típico abuelito que le gusta consentir a sus nietos. Pero ahora, no puede darles siquiera la leche que le piden.

Hace solo unos días, la leche no era problema. Los niños podían tomarla cuando querían en la tienda que su abuelito tenía en Sixaola, Costa Rica.

Pero las inundaciones destruyeron el lugar donde Salvador trabajaba, de la misma forma en que arrasaron con cientos de casas. Cerca de ocho mil personas resultaron afectadas.

Salvador: Yo tenía una pulpería pero lo perdí todo, el agua se lo llevó todo. Ahora necesito ayuda porque estoy viejo, nadie me da trabajo y ese era mi trabajo, la pulpería.

Las ruinas de su casa se convirtieron en refugio para sus hijas y sus nietos, pero lo que más le preocupa en estos momentos es el hambre de los niños.

Salvador no sabe qué darles. Por eso, se aferra a una esperanza y clama a Dios por ayuda.

Salvador: Dios, envíanos algo de leche para los niños. Yo no se a quien vas a traer, pero confiamos en tu promesa.

Operación Bendición llegó a la zona de la emergencia para llevar ayuda a las familias más afectadas.

Salvador y sus seres queridos recibieron alimentos, medicinas y, por supuesto, la leche que sus nietos extrañaban tanto.

Salvador: He estado pidiéndole a Dios por ayuda porque no teníamos comida, todos nos quedamos sin trabajo y hemos estado buscando ayuda y ustedes se pararon hoy al frente de la casa.

Aunque Salvador y su familia sufrieron cuantiosas pérdidas materiales, están listos para empezar de nuevo con esperanza en sus corazones.

Salvador: Dios los envió y Dios sabe la necesidad que teníamos y Dios dice que el nunca llega tarde, Él siempre llega en el momento preciso y su mano está aquí. Gracias por traernos la comida, la leche, por el arroz, por el azúcar. ¡Dios los bendiga!