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Operación Bendición: Momentos de angustia

Mar 28, 2011

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Eugenia Rivas trabaja diez horas al día en un tomatal en Pisco, Perú. Aunque el trabajo es duro, ella no se queja. Hace unos meses, estaba sin trabajo... y sin nada...
Todo estaba bien en su barrio hasta que un terremoto destruyó todo, incluyendo su casa. Aunque pudo ponerse a salvo, Eugenia y su hijo pasaron horas de angustia.
Eugenia: No había agua, no había nada para comer, a eso del medio día encontré una señora me regaló, a mi y a mi hijito, no sé si era agua limpia o sucia, pero me regaló, eso fue lo que comimos en todo ese día.
El Gobierno de Perú prometió ayudar a los damnificados a reconstruir sus casas. Pero, a la espera de las casas que el gobierno de Perú prometió construir para los damnificados, Eugenia, su hijo y muchas personas más continuaban sin un lugar dónde vivir.
Por eso, Operación Bendición trabajó junto a otros ministerios e iglesias para levantar tres campamentos de ayuda. Aquí, 1500 afectados disponen de refugio, alimentos, agua y todos los servicios.
Eugenia: Yo me sentí tan alegre, dije, “gracias Dios mío gracias por darme esa bendición tan grande, gracias Dios por darnos un lugar donde vivir, gracias Dios y bendice a todas esas personas que nos mandan todas esas ayudas”.
Ahora Eugenia puede trabajar y ahorrar prácticamente todo lo que gana para equipar la que será su nueva casa. Incluso preparó el terreno para la construcción.
Eugenia: La ayuda del refugio me ha permitido ahorrar para más adelante tener mi propia casa, una casa bonita. Doy gracias a Dios que acá no nos falta comida, y acá tenemos donde dormir y donde estamos, no más feliz me siento.
Y Operación Bendición quiso darle una sorpresa especial a Eugenia: una cocina de gas y ollas para su nueva casa.
Eugenia: Estoy tan agradecida a los socios de CBN porque nos han mandado carpas, comidas, ropas y todo, y muchas bendiciones para ellos.

Eugenia Rivas trabaja diez horas al día en un tomatal en Pisco, Perú. Aunque el trabajo es duro, ella no se queja. Hace unos meses, estaba sin trabajo... y sin nada...

Todo estaba bien en su barrio hasta que un terremoto destruyó todo, incluyendo su casa. Aunque pudo ponerse a salvo, Eugenia y su hijo pasaron horas de angustia.

Eugenia: No había agua, no había nada para comer, a eso del medio día encontré una señora me regaló, a mi y a mi hijito, no sé si era agua limpia o sucia, pero me regaló, eso fue lo que comimos en todo ese día.

El Gobierno de Perú prometió ayudar a los damnificados a reconstruir sus casas. Pero, a la espera de las casas que el gobierno de Perú prometió construir para los damnificados, Eugenia, su hijo y muchas personas más continuaban sin un lugar dónde vivir.

Por eso, Operación Bendición trabajó junto a otros ministerios e iglesias para levantar tres campamentos de ayuda. Aquí, 1500 afectados disponen de refugio, alimentos, agua y todos los servicios.

Eugenia: Yo me sentí tan alegre, dije, “gracias Dios mío gracias por darme esa bendición tan grande, gracias Dios por darnos un lugar donde vivir, gracias Dios y bendice a todas esas personas que nos mandan todas esas ayudas”.

Ahora Eugenia puede trabajar y ahorrar prácticamente todo lo que gana para equipar la que será su nueva casa. Incluso preparó el terreno para la construcción.

Eugenia: La ayuda del refugio me ha permitido ahorrar para más adelante tener mi propia casa, una casa bonita. Doy gracias a Dios que acá no nos falta comida, y acá tenemos donde dormir y donde estamos, no más feliz me siento.

Y Operación Bendición quiso darle una sorpresa especial a Eugenia: una cocina de gas y ollas para su nueva casa.

Eugenia: Estoy tan agradecida a los socios de CBN porque nos han mandado carpas, comidas, ropas y todo, y muchas bendiciones para ellos.